Comúnmente sabemos que artista es el que se dedica al arte, bien sea de forma profesional o aficionada, aunque coloquialmente hablando también se dice del que desempeña un quehacer de manera admirable, excelente, sorprendente... o bien con gran exquisitez, originalidad, cuidado, dedicación, cariño... Entre los que se dedican al arte están los artistas plásticos y visuales y, en sentido amplio, también los que se dedican a otras artes, como los músicos, o incluso a otras actividades creativas, como arquitectos, matemáticos, filósofos, etc.
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"El filósofo es un individuo de razón fecunda, un creador, un artista del pensamiento que da a luz y pone en el mundo ideas del mismo modo que otros ponen esculturas, fotografías, sonatas, teoremas, edificios o cuadros".
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Rosario Miranda
Y entre los que se desempañan como artistas, potencialmente nos incluimos todos porque todos, absolutamente todos, tenemos alguna habilidad o don singular. “Cada maestrillo tiene su librillo”, dice la sabiduría popular.
Por ejemplo, la escultora y el filósofo tienen en común la capacidad de crear, de alumbrar algo que antes no estaba en el mundo de esa manera. La escultora crea piezas y las pone en el mundo, el filósofo crea ideas y las pone en el mundo. Ambos crean y ponen en el mundo. Poner en el mundo es entregar, desprenderse de la creación. Ni la escultora ni el filósofo crean para ellos, lo hacen para ponerlo en el mundo, para darlo y compartirlo.
Cualquiera de nosotros, como artistas de nuestra propia existencia, igualmente creamos para poner nuestra vida en el mundo, para darla y compartirla. Sabemos que el cuidado, la originalidad y la dedicación que se llaga a poner en algo cuando es para regalar es superior. Ese desempeño como artístas no vienen por tanto de la entrega, que nos requiere darnos de lleno a lo que hacemos.
Pero además, la escultora y el filósofo comparten otra cualidad: la de hacer lo que hacen libremente y sin dependencia, la de crear y poner en el mundo porque sí, sin otro interés ni expectativa. Entonces ese acto de creación y entrega se recoge plenamente sobre sí mismo, sin que nada le falte ni le sobre, porque sí y sin para nada: puro ocio sin negocio.
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"Platón dice que pensar –toda forma de creatividad, añadiríamos– es una actividad superior porque la realizamos por sí misma, libremente sin que nos aboque a ella una necesidad primaria".
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Rosario Miranda
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