En contra de lo que comúnmente se cree, la vida no tiene ningún sentido, y mucho menos un propósito, porque la vida no puede ser un medio para otra cosa, no puede existir una finalidad distinta a ella misma, otra cosa a la que ella nos remita. La vida sólo puede ser un fin en sí mismo, “el don más preciado”.

Ser, sentir y tener sentido son los mismo. Si algún sentido hemos de dar a la vida es el de vivirla, sin más. Y cuando la vivimos desde ese sentido con honestidad, entonces notaremos la plenitud de la vida. Cuanto más sentido tiene algo, más sentible es. Sentir es llenar de sentido, hacerlo sensible. Inteligencia y sensibilidad son lo mismo. El sentido de la vida es abrirse a un sentir que es pura espontaneidad, una alineación de la sensibilidad y la inteligencia con la vida. Este es el sentido sin-sentido, esta es la intención sin-intención.

Pero es tal el anhelo que tenemos por ser, que corremos el peligro de llenar la copa de sentidos precipitadamente. De alguna manera sentimos que estamos llamados a ser en toda nuestra plenitud y, en ausencia de esa plenitud, sentimos ansiedad, desesperación o pena. Cuando el sentir se refina, cuando se queda sólo en sentir sin ningún anhelo o ansiedad de ser nada más, de hallar ningún sentido, ninguna utilidad, ninguna intención... nos queda la presencia. En la presencia ser y estar son uno.

  1. “La verdadera presenciación es un estado de presenciación pura, sin el menor intento de hacer nada sobre el acontecer presenciado.” 

  2. Nisargadatta Maharaj

Presenciar es poner la atención en la atención misma.  Presenciar es estar presente activamente: receptividad en buena disposición, pleno sentir. Existe, por lo tanto, un conocimiento directo de las cosas, cuya única garantía es sentir, presenciar; y esto es algo que sólo podemos hacer por nosotros mismos. Si hay alguna experiencia que no pueda ser emulada, ficcionada, es esta: la experiencia del experimentador mismo. 

Desde la paciencia y el dejar ser, el sentir se nos termina revelando, a la par que el pensar se nos desvela... ¡y cuando no! lo construimos precipitadamente para llenar vacíos: horror vacui.


< ANTERIOR    |    SIGUIENTE >

el sentido del sentir: estar presente

«Si algún sentido hemos de dar a la vida es el de vivirla, sin más»


FERNANDO MASEDA

© SALIRDELACAVERNA | FERNANDO MASEDA (filósofo asesor)

(+34) 667 585 630  |  info@espacioguia.com


|    INICIO    |    ACOMPAÑAMIENTO    |     SOBRE MI    |    TEXTOS    |